“¿Qué haría Cristo en mi lugar?” Esa era la pregunta que cada día y en cada momento se hacía el padre Alberto Hurtado S.J., fundador de Hogar de Cristo. La respuesta no lo movió a otra cosa que no fuese la entrega de cuerpo y alma a la construcción de una sociedad más justa... más cristiana.
Su corazón permanecía en Cristo, que se veía reflejado en el rostro de los pobres y marginados de la sociedad.
“Mi misión no puede ser solamente consolarlos con hermosas palabras y dejarlos en su miseria, mientras yo como tranquilamente y mientras nada me falta. SU DOLOR DEBE HACERME MAL: la falta de higiene de sus casas, su alimentación deficiente, la falta de educación de sus hijos, la tragedia de sus hijas: que todo lo que los disminuye me desgarre a mí también.” – Alberto Hurtado
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